20-11-2009 | EDITORIAL DE FIN DE AÑO
Editorial de la Revista El Ambientalista N° 224 de diciembre del 2009.
ESTE NO ES UN AÑO MÁS.
El viento existe sin el molino. Lo contrario es insustentable.
Crisis económica? Por supuesto. Es lo que dicen los medios. Esa parece ser la excusa perfecta para ocultar los desbordes de un modelo de despojo de la naturaleza vehiculizado en el capitalismo donde el hombre es el lobo del hombre.
Las otras crisis? No existen o parecen derivadas de la anterior. Es lo que dicen los medios. Millones de desocupados, refugiados ambientales, sequías, inundaciones, gente sin acceso a alimentos, al agua, a un techo, a un pedazo de tierra que cultivar, hundidos cada vez más en la miseria mientras sus ojos se llenan de las imágenes y espejismos que ofrecen esos mismos medios de comunicación que obedecen a los dictados de los verdaderos dueños del poder: las compañías transnacionales que pareciera que todo lo pueden.
En el nuevo reparto del mundo -que se profundizará en los próximos años, cuando se vean los efectos reales de esta crisis-, la Argentina deberá producir y exportar cada vez más materias primas, para lo cual su vasto territorio no necesita ser habitado: basta conque la población se hacine en las ciudades, donde los que puedan irán a los barrios cerrados y el resto quedará pululando en la periferia tratando de sobrevivir. No importa si se trata de celulosa, oro, plata, minerales raros, soja, agrocombustibles o sábalos: todo eso se demanda desde afuera y debemos cumplir, aún cuando aquí quede la población enferma, los ríos vacíos, las montañas convertidas en escombros tóxicos o los suelos inútiles.
"Si el mundo pide soja, plantaremos soja hasta en las macetas" dijo el ministro Anibal Fernández. Idéntica concepción productivista campea en la conducción provincial. Y se espera llegar hasta los 200 millones de toneladas de producción por año. Pero...a que costo social, ambiental?...hipotecando a nuestra generación y a las futuras también?
No hablaremos de los efectos colaterales de este modelo porque han sido expuestos por nuestra institución desde hace largo tiempo. Pero sí queremos hablar de que este 2009 no es un año como otros: en marzo se produjo una bisagra en la historia al judicializarse, por primera vez en forma favorable para los vecinos, las fumigaciones con venenos en los límites urbanos de San Jorge, aquí nomás, en nuestra Santa Fe. Desde ese instante, el grado de movilización desarrollado por el CeProNat ha podido constatarse en mesas redondas, paneles con especialistas, reuniones con diputados y senadores, presencia a lo largo y a lo ancho de toda nuestra provincia y hasta en Foros Nacionales. La unión con movimientos sociales provenientes de otras luchas contra el despojo de nuestras tierras se cristalizó en un abrazo fraternal en San Lorenzo, territorio simbólico donde confluyen las petroleras, papeleras, sojeras y el puerto minero de Bajo La Alumbrera.
Pero nada de ésto hubiera sido posible sin la retroalimentación permanente de la gente que se despierta una mañana y no escucha más a los pájaros, ve morir sus huertos, flores y árboles frutales, y, lo peor, por no ser reconocido por los que están del otro lado del mostrador: pierde su salud al convertirse en blanco de los especuladores que quieren plantar soja o maíz hasta en las plazas del pueblo, sin importar los costos. Productores de larga data, decisores políticos, médicos que ven aumentar exponencialmente las malformaciones, alergias respiratorias y un sin fin de enfermedades, amas de casa y la denominada "gente común" es la que nos ha demandado información y organización con la avidez de los que saben que han sido avasallados en sus legítimos derechos a la salud y a un ambiente sano. Y que cada vez queda menos tiempo.
Ellos hicieron posible que este 2009 no fuera otro año más y que el 2010 se avizore como un año de continuidad de estas luchas. Sin pausa y sin respiro, pero con la convicción de estar en el camino correcto en esto de defender la VIDA en el Planeta TIERRA, nuestra única CASA GRANDE que nos alberga a todas y todos.
Si los Estados -nuestros gobernantes, nuestros representantes- no pueden hacerse cargo de controlar a las compañías y sus cientos de tentáculos locales, somos los ciudadanos los que debemos asumir nuestra responsabilidad hacia las generaciones futuras, presionando hacia arriba para lograr los cambios que permitan la pervivencia de la especie humana en armonía con la Naturaleza. Como siempre, el CeProNat se ofrece como catalizador de esfuerzos de todos aquellos que, voluntariamente, asuman este desafío.
Comisión Directiva
Centro de Protección a la Naturaleza
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